lunes 21 de diciembre de 2009

Entrevista a José Luis Alemán, director de La herencia Valdemar

Datos como la película con más efectos de la historia del cine español, basada en Lovecraft, terror especial sin el gore de por medio...esto es en primeras líneas lo que se sabe de La herencia de Valdemar, pero en Precríticas queremos profundizar hablando de ella con su director, José Luis Alemán.

Precríticas: La Herencia Valdemar basada en los escritos de H.P. Lovecraft. ¿De qué manera se puede adaptar algo sin diálogos prácticamente como es el estilo característico del famoso escritor?

José Luis Alemán: Haciendo un guión desde cero, completamente libre y adaptando poco a poco la esencia del universo de H.P. LOVECRAFT, que efectivamente pese a ser riquísimo, es tan sumamente denso y complicado que te suele hacer recular en algún momento, por eso hemos tratado de hacer una narrativa muy fácil, incorporando trazos muy significativos de su obra pero de un modo que sea una película fácil de seguir para los no iniciados en el autor.

P: Un elenco de actores que quita el hipo. ¿Qué han encontrado en la película que les ha animado a formar parte de ella?

J.L.A: En principio un proyecto que se aleja absolutamente de lo que se hace en España , es cine fantástico..., que prácticamente para todos ellos era una novedad y después la belleza del director que les ha dejado deslumbrados. je je je je je

P: ¿La película entiendo que nos ofrece terror pero también fantasía, ese oscuro camino que es difícil de conjugar a veces?

J.L.A: No, es de hecho un camino de una misma paleta de color en el que tú decides cuanta oscuridad le quieres dar, se puede hacer verdaderas historias de terror de cuentos infantiles...Caperucita Roja, Hansel y Gretel, por ponerte ejemplos muy claros, en nuestro caso hemos tratado de hacer el terror más suave que se ha visto desde los años 50 con los mejores efectos que nos permitía el momento. es un film tremendamente clásico y gótico al mismo tiempo.

P: Se habla mucho de los efectos especiales del film. ¿Realmente es la película con más cantidad de efectos especiales de la historia de nuestro país?

J.L.A: Entre la 1º y la 2º parte sí puede ser la producción con mayores efectos de la historia del cine en España. en la 1º pasan más desapercibidos pero en la segunda esperamos que algún espectador se atragante con las palomitas con lo que va a ver.... ( es broma.)

P: Así de buenas a primeras es una apuesta arriesgada en el mundo de cine convulso en el que vivimos. ¿Cómo se formó el proyecto y siguió este camino hasta hacerse realidad?

J.L.A: El proyecto se formó hace 5 años , pasó de ser una película nada más a una trilogía basada en H. P. LOVECRAFT , cuando tuvimos las bases claras pudimos convencer a varios inversores para hacer un cine independiente de calidad y de ahí hasta hoy.

P: ¿Quién es José Luis Alemán, el director valiente que se atreve con este reto en su ópera prima?

J.L.A: Un loco que cree en el romanticismo del trabajo bien hecho, que propuso una idea diferente y tuvo la suerte de ser secundado por unos de los mejores actores y actrices que hay en este país , que pudo ver como efectos especiales que no se habrían atrevido a hacer en Hollywood con nuestro presupuesto, se han adelantado a todo lo que venga después... un loco en fin

P: ¿Era necesaria una película así en el género de terror sobre todo en este país ahora mismo?

J.L.A: Independientemente el género de la película, lo que era necesaria la idea de producción privada e independiente, hacer esta película supondrá el experimento más cercano y real a un cine sin subvenciones que se ha hecho en este país, y aunque nos salga mal, ojala pueda servir de base para quienes vengan detrás con las mismas pretensiones y puedan aprender de nuestros errores.

P: ¿Podemos recomendarla a todos los públicos? ¿Se trata de un film que puede herir las sensibilidades de sobre todo los más jóvenes o no hay problema en este sentido?

J.L.A: No creo que pueda calificarse para todos los públicos, pero sí para gente joven a partir de 13 años, me gustaría que fuera en cualquier caso, recomendable para todas aquellas personas que odian el terror , bien por ser desagradable, por dar excesivo miedo, por resultar muy duro de ver, nuestra película en este sentido es tan clásica que es fácilmente digerida por todo este sector que además se encontrará con una hermosa historia de amor en el siglo XIX. Las sensibilidades quedarán intactas.

P: No podemos dejar de mencionar la reciente muerte de Paul Naschy, actor de la película y leyenda del terror en España. ¿Supongo que el recuerdo de sus días de rodaje son el mejor apoyo en estos momentos tan duros para todo el equipo?

J.L.A: Paul era un genio incomprendido, un mito que abarrotaba las salas de conferencias con gente joven que ardía en hacerle preguntas y conocer sus anécdotas, no llega a entenderse cómo no hemos aprovechado más esta figura, fue un honor trabajar con el, aprendías muchísimo y era amabilísimo y cordial con todo el equipo.

P: Y por último ¿existen ya pequeñas líneas de algún proyecto en ciernes?

J.L.A: Una vez que acabemos el montaje y post-producción de HV2 , veremos que nos depara la suerte ..., me llama mucho la atención la ciencia ficción. a lo mejor una historia en el espacio...., es pronto para decir nada.

Entrevista a Sigfrid Monleón, director de El cónsul de Sodom

P: ¿Habrá sido complicado enseñar ese alma cansada de poesía y a la vez el espíritu de pasión y sexo del personaje? ¿Cómo se consigue centrarse en el todo y no en los puntos más morbosos de alguien como Gil de Biedma?

S.M: Vuelvo a repetir: todo está en su poesía, también el centaurismo del “personaje”. Al final de su juventud Jaime Gil de Biedma perdió la fe en la poesía como actividad que le ayuda a uno mismo a construirse y a llegar a ser. Tras asumir la identidad que se había creado, llegó a la conclusión de que no hay espejismo más engañoso que el de la propia identidad, y entonces abandonó la poesía: ya no le servía para levantar una suerte de andamio contra sus propias debilidades interiores. Que todo el espectro del “personaje” se reúna en la película se debe quizá a que ésta adopta la forma de un musical, donde, en lugar de canciones y baile para expresar los sentimientos, los estados de ánimo o para hacer que avance la acción, lo que surge son los poemas de Jaime Gil de Biedma. Es el poder de su poesía, que lo abarca todo.

P: Miguel Dalmau, su guionista, ¿ha sido una pieza clave?

S.M: Miguel Dalmau, el biógrafo de Jaime Gil de Biedma, colaboró con los autores del guión Joaquín Górriz y Miguel Ángel Fernández. Cuando yo entré a reescribir el guión, tanto Dalmau como Górriz estuvieron a mi lado para todo tipo de consultas y consejos. Dalmau es clave porque ha escrito una voluminosa biografía del poeta, sostenida sobre un gran trabajo de campo. Pero es una biografía, repito, no una ficción. Yo reivindico la película como ficción: mi Jaime Gil de Biedma está visto desde la propensión al mito tan cara al poeta: como Marlene Dietrich en una película de Sternberg.

P: Apta para mayores de 13 años y se arma cierto revuelo por ello. ¿Este país aún se escandaliza cuando no debe? ¿Tiene miedo a una mala lectura de la película?

P: Bimba Bosé. ¿una apuesta arriesgada o sin duda?

S.M: Bimba tiene una gran personalidad, y es cálida “alla italiana”, sin ninguna afectación. Es imposible que caiga en el cliché, porque es muy inteligente y no intenta demostrar nada: no interpreta, actúa. Nunca va a abaratar un sentimiento, una emoción o una situación, porque es auténtica siempre. Además, aunque ésta sea su primera película, se ha criado entre artistas, conoce lo que es un escenario y las cámaras desde pequeña, luego como modelo y cantante. Estaba sobradamente preparada, y era la Bel perfecta.

P: A la hora de la verdad la respuesta del público comercialmente es importante, ¿un director que hace una apuesta tan importante en un film tiene miedo a eso?

S.M: Uno es su primer espectador: hace la película que le gustaría ver. Por tanto, primero hay que ser honesto con uno mismo. Pero nunca somos sólo uno. A propósito de la teoría trinitaria, Jaime Gil de Biedma solía decir que tres personas solamente para un único Dios le parecía de una escasez y de una pobreza increíbles, que no conocía a nadie normal que fuera tan pocas personas, y que él, por supuesto, era muchas más de lo normal. A todas ellas he querido tener en cuenta. Espero, por tanto, que muchos espectadores puedan sentirse identifcados en película.

P: ¿En qué se encuentra más cómodo Sigfrid Monleón, en el documental o en el film? ¿Habrá un vencedor en esa batalla algún día?

P: Por último. ¿denos la clave para ir a ver El cónsul de Sodoma? ¿Qué es lo que vamos a sentir al verla?

S.M: Van a encontrarse con un personaje impactante y carismático, que arroja una luz original sobre nuestro pasado más reciente y que alumbra con su poesía los fugaces instantes de felicidad y afirmación a los que nos aferramos para darle sentido a nuestra existencia.

Crítica de la película Celda 211

Coincido con la crítica de Rómulo por completo. Así que por no repetirme mucho, repasemos rápidamente estos puntos que ya comenta. El motor que mueve la historia es inadmisible y se apoya en tremendas casualidades oportunas y en movimientos poco creíbles (la entrada en la celda, la mujer en la manifestación, Resines en la tele...). Los flashbacks están de sobra, no aportan nada, frenan el ritmo y rompen la estructura. Algunos actores secundarios no dan del todo la talla, aunque no están mal y el protagonista a veces lo da todo y otras se queda un poco más a medias. Por el contrario, Luis Tosar está tremendo, imponente, espero un Goya para él. Otros presos son realmente realistas. La película consigue varios momentos de muy buen suspense (me gusta especialmente la escena en la que el protagonista se despoja de todo lo que le delata), y juega con la violencia de un modo poco habitual en nuestro cine.

Pero la película tiene aún más aciertos. Aunque bebe claramente del cine americano y recrea un género de puro cine de Hollywood, no comete el error - en el que cayeron antes muchas otras películas españolas - de olvidarse de dónde está ambientada. Esto es España, y la mayoría de los presos son unos yonkis desgraciados medio analfabetos, algunas galerías están en obras, la máxima seguridad no es más que un pasillo circular... etc. Aunque usa los recursos narrativos del cine americano, los personajes y el ambiente son claramente reconocibles como españoles, lo cual evita que la película fracase en credibilidad.

Además utiliza los personajes de los etarras en lo que supone una doble cuestión positiva. Por un lado, son bastante creíbles, cosa que aunque parezca mentira no se suele conseguir demasiado bien. Hablan como tienen que hablar, tienen un aspecto creíble, forman su propio pequeño gueto, y parecen vascos. Esto añade credibilidad a lo que comentaba hace un momento. Pero es que por otro lado, genera una interesante política ficción que nos muestra una situación hipotética para reflexionar sobre diferentes cuestiones como la dispersión de presos, el poder actual de la banda y la poca importancia que tienen los presos "normales". Además, se llega a un momento interesantísimo cuando los etarras preguntan a Malamadre si piensa matarlos en caso de no conseguir sus objetivos. Malmadre responde "¿Qué haríais vosotros?".

La factura técnica no sólo tiene una calidad de nivel internacional, sino que tiene un valor añadido de riesgo con la elección del digital. En mi opinión es un inmenso acierto, consiguiendo unas escenas de caos hiperrealistas, y un dinamismo poco habitual en nuestro cine, como si un reportero de televisión estuviera atrapado entre el gentío. La imagen en general resulta dura y real. Excelente y adecuada.

A pesar de algunos problemas en el guión, ya comentados, y heredados posiblemente de una versión literaria demasiado novelesca, el conjunto de esta película es muy positivo, convirtiéndose en una de las mejores (seguramente la mejor) películas españolas del año, que además supone un considerable éxito de taquilla. Esta es la mejor manera de hacer industria, buscando contenidos que interesen al gran público pero sin olvidar la calidad, que finalmente también es recompensada. Esto afianza el futuro del cine español de un modo esperanzador, no como lo hace Spanish movie o Fuga de cerebros, también éxitos de taquilla, y posiblemente males necesarios.

Nueve y medio

Ocho y medio es una película clave, importantísima. Extenderme sobre ella es estúpido. Quién más quién menos, entre la gran mayoría de nuestros lectores, saben de qué hablo. Y quiénes no poco más podrán aprender con unas cuántas líneas de regalo, así que me lo ahorro. Fellini en sumo grado autobiográfico, surreal y experimental al tiempo. Genial.

De ese material, más recientemente, surgió Nine, musical puro y duro de Broadway que popularizó Antonio Banderas y que le valió varios premios. Ya con Rob Marshall decidido a convertirlo en película, Banderas obtuvo la promesa del realizador de que sería el protagonista de la adaptación. Promesa rota.

Ahora tenemos a Daniel Day-Lewis sustituyendo a Banderas y, a su vez, retomando el Guido que interpretó, en otro estilo, Marcello Mastroianni. O sea, a Fellini, en última instancia. A su alrededor, el harén de Guido, que esta vez cuenta con ladies como Penélope Cruz, Marion Cotillard, Nicole Kidman o Sofia Loren.

Lo que puede aportar Rob Marshall no supone demasiado misterio, ya que él fue el responsable de Chicago. Así que por ahí van los tiros. ¿La ventaja? Pues, más bien, la esperanza, concretamente de que el material original de Fellini sirva para aportar algo de chicha, aunque de él no vaya a quedar seguramente todo el jugo.

Pero puede que más que suficiente para jugar a la doble lectura (olvídemonos del resto), y ante todo quedará escenario de sobra para que Marshall haga lo que mejor sabe hacer, que es vestir y adornar espectaculares coreografías y dirigirlas con el respeto suficiente como para poder disfrutarlas sin molinrougeanos mareantes ultramontajes.

Por último, espero mucho de Penélope Cruz en Nine. Espero que esté simplemente perfecta en un papel que le viene que ni pintado. Creo que será la fémina que mejor funcione en el lucidísimo elenco de la película. Espero menos de Nicole Kidman, cada día más apagada.

Yo no me la pierdo.

Valor técnico; ecologismo de Parvulitos

El análisis frío de Avatar dirige a dos conclusiones por separado. Por un lado la meramente narrativa: Avatar es un rollete proecologista para niños de jardín de infancia que, para colmo, llevamos tragándonoslo desde tiempos de Bailando con lobos. Nada nuevo bajo el sol y sí miles de tópicos, horribles líneas de diálogo y un desarrollo narrativo desastrosamente previsible. Aderezado todo con una batalla final tremebunda.

La parte técnica es lo que define a Avatar, sin embargo. Está claro que lo que todos sí esperábamos es que Cameron nos sorprendiera con un paso adelante en las posibilidades del cine digital proyectado en 3D. Estrictamente se puede decir que, efectivamente, así ha sido. Aunque también en este campo salgo de la sala con ciertas quejas.

Mientras que en Terminator 2 el paso adelante en FX que aportó Cameron supuso no sólo una puerta a nuevas tecnologías, sino un auténtico shock de por sí, por lo que en pantalla se veía ya en la propia T2, aquí en Avatar tengo la sensación de que Cameron ha abierto una puerta, pero no ha conseguido derribarla él mismo en su propia película. Esta vez, ha dado un paso que sí podrá ser mejorado y superado, perfeccionado, mejor empleado.

Se me ocurren varios "peros" a las elecciones de Cameron: Decide unir su idea de cine en 3D con escenarios, personajes y acción íntegramente desarrollados por ordenador; es decir, casi "dibujos animados en 3D". El resultado es sobebio y a menudo hermoso. Y la mejor noticia posible: Uno se olvida enseguida de estar viendo, eso: personajes creados por ordenador. Pero no menos cierto es que los buscadísimos encuadres y efectos para potenciar el 3D funcionan de manera más sorprendente en los pocos momentos en que esto sucede con escenarios y actores reales: en la base militar, por ejemplo.

Así que uno se queda con ganas de saber qué hubiera pasado si, por ejemplo, Cameron hubiera decidido trabajar toda esa tecnología 3D en plena batalla en la Segunda Guerra Mundial. O imaginaos el universo Terminator de esta manera. A lo que iba, tengo la sensación de que no ha acertado a tirar la puerta de una buena patada.

Esto no quita que Avatar sea un espectáculo inmenso visualmente: colores, encuadres, trucos, personajes... todo se aúna para dejar con la boca abierta al espectador en más de una, diez, veinte o treinta ocasiones. No sólo por lo que la técnica ha permitido hacer esta vez, sino por aciertos como el plano de uno de los animales del bosque con el lomo en llamas, huyendo entre bramidos, a cámara lenta.

Por detrás (y tan por detrás) una historia estúpida, manida y conocida, ecologismo para menores de cinco años. El último Na'bui o Bailando con pterodáctilos, como prefiráis. Todo aderezado con militares fachoides, ejecutivos sin escrúpulos y biólogas incansables. El típico rollo malvada Corporación multinacional aniquilando el Amazonas.

Como decirlo... James Cameron ha dado con la nueva generación de iBooks, pero sus cuentos son de Edición Blanca del Barco de Vapor.

PD: Un apunte personal. Me molesta que en el cine en 3D sigan jugando con la profundidad de campo; me explico: el clásico plano en que vemos en foco a un personaje y otro fuera de foco (en ocasiones en el mismo plano juegan con ésto para luego desenfocar a quien estaba en foco y pasar a mostrarnos de manera más nítida el otro elemento). Bien, esto, que da mucho juego en el cine digamos "convencional", en 3D me parece un error. Debería ofrecérsenos el campo de visión íntegro y ser nosotros quienes elijamos qué mirar, ya que se nos ofrece o pretende ofrecer una sensación de profundidad y espacio natural y real. Sin embargo, ocurre a menudo en Avatar (como en títulos anteriores) que uno elige mirar a un personaje que, por mucho que yo lo intente, sigo viendo fuera de foco. Sensación extraña. Un error a corregir.

Resacón en las Vegas (The Hangover) – Crítica

La comedia norteamericana está viviendo una nueva edad de oro -siempre comercialmente hablando- gracias a nombres como Judd Apatow y Todd Phillips. Casi todos los títulos de esta nueva hornada se han centrado en los manidos temas adolescentes. The Hangover se aleja de la comedia púber de Apatow y compañía yendo una generación más allá y jugando con esa frontera entre la postadolescencia y la “madurez”, complejo tema que tan bien tratara la magistral “Beautiful Girls

“Resacón en las Vegas” respira gracias a un inspirado trío protagonista de insual química (Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis), así como a unos divertidos personajes secundarios. El sovente elenco actoral junto con la acertada decisión creativa de no mostrar nunca la “juerga” sino sólo su “aftermath” son las bazas con las que juega “The Hangover”. Por desgracia, los cineastas no han sabido desarrollar este interesante concepto:muchos de los gags no funcionan, son poco inspirados o sencillamente están mal construídos. Graves problemas de ritmo y un guión famélico terminan por malograr la premisa. Algunos momentos brillantes no compensan la frialdad de la dirección deTodd Phillips, autor también de la muy superior “Old School” (Aquellas juergas universitarias). Tan sólo al final obtendremos las carcajadas mas sinceras, gracias a unos títulos de crédito más divertidos que la propia película.

Lamentablemente, como en tantas y tantas producciones USA de la última década, bajo la aparente provocación e irreverencia se esconde la moralina y el “establishment”. Nos podemos salir de madre pero después hay que volver siempre al redil.

A pesar de que la comedia ochentera sigue siendo la fuente de inspiración de esta nueva hornada, lejos estamos ya de títulos auténticamente demoledores como “Animal House”.

Lo mejor: Las fotos de los títulos de crédito finales

Lo peor: El soterrado conservadurismo que encierra.

2012 – Crítica

Intérpretes: John Cusack (Jackson Curtis), Chiwetel Ejiofor (Adrian Helmsley), Amanda Peet (Kate Curtis), Oliver Platt (Carl Anheuser), Thandie Newton (Laura Wilson), Danny Glover (presidente Thomas Wilson), Woody Harrelson (Charlie Frost), Morgan Lily (Lilly Curtis), George Segal (Tony), Tom McCarthy (Gordon).

2012 es un claro ejemplo de blockbuster palomitero descerebrado pero potencialmente disfrutable. Roland Emmerich, director ya veterano en el subgénero catastrófico vuelve a seguir su plantilla/tipo de siempre con la intención de llegar a la audiencia más amplia posible. Así, mediante la introducción de diversos personajes arquetípicos apela a todos los estratos demográficos imaginables, de la misma manera que recae en los peores clichés y esquemas más manidos del peor cine norteamericano.

De nuevo, cineasta alemán nos endosa la misma película que ya hiciera en “Independence Day“ o “El día del Mañana“, y con una simple permutación encontramos de nuevo al presidente-héroe, el borracho / loco visionario -el Randy Quaid en Independence Day es ahoraWoody Harrelson- , el padre divorciado alejado del hijo – el Dennis Quaid de el día del mañana se transforma en John Cusack- y hasta el perro que se salva en el último momento.

Lo que Emmerich ni su co-guionista y compositor Harald Kloser parecen no asimilar es que los personajes bien escritos son los pilares de una buena película. No es necesario un retrato psicoanalítico, pero los actores -un reparto estelar como mandan los cánones del cine catastrófico- no resultan creíbles con tan pueriles líneas de diálogo en sus bocas mientras escapan de la muerte.

Unos efectos especiales de primer orden no logran salvar una megalómana película que adolece de cualquier atisbo de inspiración. Pedir inteligencia sería demasiado para un producto de estas características, pero poco importa. Al fin y al cabo es una máquina de hacer dinero muy bien engrasada.

Lo mejor: Los espectaculares efectos especiales

Lo peor: Todo lo demás.